Ocho puntos para saber si tu marca es diferente o relevante

Ocho puntos para saber si tu marca es diferente o relevante

Las marcas son una promesa para el cliente; para cumplirla, debemos avanzar en nuestra ruta para llegar a nuestro destino. Cumplir esa promesa nos hace relevantes. No basta con ser diferente. La relevancia le da al cliente un valor para sí; la diferencia, no.

Sin embargo, para conseguir una marca relevante no hay un camino fácil. En Infinito, entendemos el branding como volar en avión. Al igual que las estrategias de branding, los aviones desafían a la gravedad con una serie de mecanismos cuidadosamente orquestados por gente capacitada. El que no arriesga, no gana: prender los motores en el branding es apostar por tener y mantener una identidad propia; un lenguaje sensorial que nos mantendrá avanzando y nos llevará a cumplir nuestra meta.

Los aviones solo tienen dos formas de estar: estacionados o en ruta. ¿Está tu marca rumbo a la diferencia o a la relevancia?

 

1. Para todos (y para nadie) vs. Para quien lo necesite

Algunas marcas se lanzan a ofrecer algo generalizado, algo que funcione para todos. Lo más relevante es ofrecer algo que sea necesario para nuestro público objetivo. Suena obvio, pero es fácil tropezar en este punto.

 

2. Un simple slogan vs. Un gran propósito

Un slogan pegajoso es una herramienta útil, pero mucho mejor que decir lo que haces, es contar el por qué de lo que haces. Hace que tu marca tenga un espíritu, un objetivo, un valor que la hace valiosa ante el consumidor.

 

3. Muchos clientes vs. Clientes fieles

Quien mucho abarca poco aprieta. Antes que pretender atraer nuevos clientes, es necesario comprender el mundo de los clientes que ya tienes: solo así podrás fidelizarlos. Habrá diálogo, habrá mutua valoración y… habrán nuevos clientes gracias a los ya fidelizados.

 

4. Conocerte vs. Quererte

Puede que tus clientes ya te conozcan pero eso no es útil si no encuentran empatía. Esa es la diferencia entre Brand awareness y Brand affinity: una plataforma que te permitirá definir claramente tu estrategia de marca.

 

5. Manual vs. Vida

Está muy bien que puedas definirte en un manual de marca. Lo que no debe ocurrir es que ese manual se convierta en un corsé. Se debe tener la flexibilidad para moverse en distintos territorios y con distintas audiencias, sin el temor de perder esencia.

 

6. Monólogo vs. Diálogo

Más que contarle una historia a la gente sobre tu marca, debes apuntar a que sea la propia gente quien genere sus propias historias a partir de tu marca. Más que dictar, se trata de empoderar a las personas para que tengan algo bueno que decir de tu marca. 

 

7. Logo vs. Lenguaje

Un logo es quizá el elemento visual más importante de una marca pero no el único. El lenguaje visual comprende colores, tipografías, herramientas gráficas, estilo fotográfico, tono de voz, entre otros. Todos colaboran a construir las dimensiones de una identidad de marca. 

 

8. Diferente vs. Relevante

Está muy bien pretender no parecerse a otros. Pero esa singularidad tiene que estar conectada con la gente y su relación con la marca: tiene que aportar valor. Ser relevante para no ser olvidado, para que te quieran, para que vuelvan.

 

Siempre es saludable hacer una revisión de cómo tu marca comunica sus productos o servicios. Quizá estás cerca de lograr ser una marca relevante para tu cliente, una marca que, además de tener un gran producto o servicio, aporta valor. Esas son las marcas que, finalmente, permitimos que entren en nuestras vidas… y llegan para quedarse.